El cariño hacia alguien, debe ser expresado de tal modo que
la persona, objeto de ese cariño, no piense que hay un interés velado en esa
expresión.[1]
Así como hay un arte de insultar, así también hay un arte de
amar, pero notemos que mientras el insulto consiste en su enunciación, el amor
puede subsistir -quizá por un breve periodo- como un gran tubérculo
subterráneo, como un corazón palpitando debajo de una tierra negra, misterioso
y escondido de la persona amada, así que la manifestación de ese amor debiera
ser cuidada, así como se pone cuidado en la cosecha y no sólo en el cultivo.
me gusto muchoooooooooo!!!!!!!
ResponderEliminaren serio q no se como le haces para escribir algo asi tan cierto, tan directo y bonito.