No sé si tengas consciencia de que tú y yo somos ahora un par de inocentes en la ciudad. Muchas veces nos tomamos de la mano para cruzar la calle, como dos pequeños hermanos, niño y niña. Niña tú, niño yo, desaparecíamos entre los semáforos y los muros opacos de unos descascarados edificios, muy contentos, como en secreto, de haber estado en un luminoso mundo de aromas, de sexo, de sabores.
6.4.12
31.3.12
Y bueno, para dejar (tan sólo) un instante a un lado el
egoísmo implícito que hay en el acto de publicar lo que uno escribe (bien o
mal, eso no es determinante), voy a dejar dos enlaces para alimentar el alma,
porque también eso alimento yo, no sólo el cuerpo. El primero es de la
Biblioteca Upasika. Yo y mis problemas existenciales: di con esta página porque
andaba yo interesado en la naturaleza del pecado, en el deísmo, en saber si es
una necesidad del hombre el filtrar la relación con dios a través de ciertas
pautas, ritos o costumbres de carácter religioso, en la historia del
cristianismo y, sobre todo, en la necesidad del hombre de relacionarse con
"lo trascendente", lo cual me llevó a Mircea Eliade, historiador de
las religiones del que había escuchado hablar muy bien en la época en que
estuve en Chihuahua. Pues resulta, como habrán advertido los lectores y los estudiantes
juarenses, que en esta puta ciudad, una de las más violentas del mundo,
escasean los libros de historia y de
filosofía (pero abundan los de Crepúsculo y los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez),
y entonces me vi obligado a buscar en Internet: en esta biblioteca virtual hay
libros para quienes estén interesados en la Sabiduría Antigua o en la
Filosofía; hay, por ejemplo, textos de Anaximandro, o se puede descargar la
Vida de los filósofos más ilustres, de Diógenes Laercio. También se pueden
descargar obras de Erich Fromm, o Agustín de Hipona, etc. Y yo estoy feliz
porque estoy leyendo Lo profano y lo sagrado, de Mircea Eliade, obra que estoy
estudiando con mucho gusto e interés, así que comparto la dirección porque creo
que alguno podrá sacar algo bueno de ahí.
http://upasika.com/index.html
Y el otro enlace es el de Territorios del Arte
Contemporáneo, es un podcast que condujo Jorge Juanes -excelente filósofo y crítico de arte- en
Radio Educación antes de publicar el libro, del mismo nombre, el cual no he
tenido la fortuna y el gusto de leer, pero que se antoja exquisito. El podcast
gira en torno, como su nombre lo indica, al Arte Contemporáneo (propiamente en
el campo de la pintura), pero se da una breve introducción histórica, muy
inteligente y bien fundamentada, de lo que fueron sus orígenes, desde el Arte
Cristiano, pasando por el Renacimiento, el Barroco, etc., y se habla de los
pintores más importantes, Rubens, Van Gogh, El Giotto, da Vinci, entre otros
muchos más.
Y eso es todo, lo comparto porque pienso que debemos
aprovechar al máximo las herramientas que nos ofrece Internet, y porque igual a
alguien le interesa.
http://territorios.podomatic.com/
Los programas se pueden descargar para reproducirlos en un
mp3, por ejemplo, un celular, etc., pero si los reproducen en la computadora con
el Windows Media, se escuchan entrecortados, ignoro la razón; pero pueden
reproducirlos sin problema con el iTunes, o quizás con otro.
20.3.12
kilometrando
"... a pesar de su trascendencia existencial la reflexión plasmada en papel no sustituye la valía de la vivencia".
Jorge Ordóñez Burgos.
Esta música, minimalista y elegante, misterioso carrusel,
mate forrado en oscuro carpincho con bombilla de plata, es la que estaba -en
forma de maldición, diría Melingo- en el momento que entraba yo al ruedo. Salgo
de mi refugio, echao pa'lante, con el cuerpo decidido y el caminar sobrio (sin
embargo). ¡Es que es la cabeza la de la sobriedad!: ya ha captado otras veces
el susurro irónico y caliente de la rancia maquinaria del cuerpo, que le
elabora preguntas y frases después de cada exhalación de cansancio: "para
qué correr, por qué", "el ejercicio como allanamiento del cuerpo,
sería interesante hacer un ensayo con ese título", "sería mejor
dejarse llevar, beber el día que a uno se le antoje beber, y quedarse acostado
cuando uno desee quedarse acostado". Patanjali dijo que las asanas no
deben ser dolorosas. Necesito una escuela de yoga (¿necesito ir a una, o quiero
ir a una?). Necesito un carro. Necesito dinero para comprar el carro. Toma aire
para inflar sus pulmones, exhala lentamente por la boca (o, más bien, lo más
lento que puede), es un toro en el ruedo asistiendo a la primera señal de
agotamiento antes de que lo encare, como un tren, su sangrienta realidad, por
eso tiene todavía las piernas fuertes y el trote firme. La brisa en contra le
trae el perfume de una sonriente adolescente que pasa patinando junto a él,[1]
pero él sólo se concentra manteniendo la vista en el asfalto. Semanas atrás
había comenzado a alimentar una peculiar concepción acerca de las carreras, un
artificio, invención propia que supone abiertamente el disparate de un trabajo
en equipo entre la vía y el corredor. Si todo cuerpo ocupa un lugar en el
espacio, entonces yo soy yo y mi espacio. Disculpe usted, Ortega y Gasset. A
efectos de retrasar el cansancio, digamos, dilatarlo, distribuirlo, porque
esto, como todo, es un asunto de proporciones, el método y la pericia del
corredor han de consistir en visualizar que es uno el que se adapta y el camino
el que procede. Sí, señor, preocupadísimo y esforzado deportista, atleta en la
Competencia de las Vicisitudes de la Vida: no será usted el que avance, pero sí
el que responda con entereza al proceder de la vía, a su movimiento, cuya
velocidad, por otra parte, no tendría por qué poner en jaque su capacidad de
respuesta mediante una treta que implique un repentino y vulgar cambio de
ritmo, ya que se desarrollará, siempre, según sus necesidades, tomando en
cuenta, por ejemplo, la resistencia del viento o la escasez de aire en sus
pulmones, si se le escapa el aliento, si tiene el llamado dolor de caballo,
etc. Es un trabajo en equipo, un asunto de intimidad entre usted y la vía. Si
alguna vez ha usado usted uno de esos aparatos de ejercicio que en el norte
llamamos, sin ningún pudor ni decoro, caminadora, habrá consentido ya el ardid
de la mecánica: usted suda, jadea y termina extenuado del mismo modo que si
hubiese corrido, aunque no se puede decir propiamente que haya corrido, en el
sentido literal del vocablo, de desplazamiento.
Un acto de inversión, de traslado, de imaginación, bastará
para comenzar a considerar que la pista deportiva es la banda movible de la
caminadora, con la consiguiente ventaja de poder percibir, resueltamente y sin
desconfianzas, los divinos tés de la naturaleza que emanan de esos
extraordinarios sobrevivientes de la ciudad, que son los árboles, como los
eucaliptos, los chamizos y los huizaches.
La mente es flexible, hasta cierto punto; es al cuerpo lo
que el tiempo es al marco de referencia en el mundo de Einstein. ¡Ay, de aquel
glorioso tiempo en que el cuerpo estaba a la altura del pensamiento!, cuando
gozaba de autoridad para la educación del alma, y por medio de la Virtud Madre,
que es la justicia, ambas dimensiones reinaban con autoridad, sin resquemores
ni culpabilidades. Balbucéanos, sobajado y monstruoso Eros, ¿cuál era el pecado
del cuerpo, entonces? Porque la filosofía, con sus puntuales y escrupulosos
refrenos, y ese caldo, aún caliente y comible, que es la tradición
judeocristiana, con su delimitado, sublime y bien trazado sistema de valores,
han reducido el cuerpo a una madeja de operaciones inferiores, peligroso
instrumento para tallar el diamante del alma. Toda actividad humana que
destaque el cuerpo, es deplorable o digna de encomio, pero siempre inferior a
la que se vale del alma. ¿Y acaso no es el cuerpo lo suficientemente denso,
cómo decirlo, humano, grande, para cultivarla y beneficiarla? ¿Y sobre qué
dualidad humana estamos divagando? ¿No es el hombre un todo? Y he visto -la
historia de la humanidad está llena de eso- que el sometimiento del cuerpo da
para ganar algo de satisfacción, y dicen "el cuerpo es algo que se tiene
que dominar", cuando deberían decir que se tiene que educar, y he
escuchado, asimismo, la voz aleccionadora del joven, muy ancho y seguro de
poseer un tesoro superior, que aconseja "devorar" libros, pero digo
yo que se pueden atragantar si hacen esto, que lo decisivo no es devorar, sino
rumiar...
Sí, lo acepto: puede ser un ocioso y estúpido enfoque de
términos...
Entre este ramaje de cuestiones y tanteos, había recorrido
otro kilómetro. Ya pardeaba, y el camino, es verdad, comenzaba a moverse...
1.3.12
Dales vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azucar en la boca, a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Octavio Paz, Las palabras.
Tres citas que rondan lo mismo
"Todos, en cierta medida, hacemos la farsa, la
traducción, la falsificación de lo que llevamos dentro, al tratar de
comunicarlo. Los procedimientos pueden variar, eso es todo".
Alfonso Reyes, El testimonio de Juan Peña.
"... pero quien piensa en palabras, piensa como orador
y no como pensador (deja ver que, en el fondo, no
piensa cosas, que probablemente se piensa a sí y a sus
oyentes)".
Friedrich Nietzsche, La genealogía de la moral.
"Cuántas veces me pregunto si esto no es más que
escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y
máquinas de conformismo. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de
la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será
otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres,
todas las dicotomías: el Ying y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena
arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué
dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El
solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo
elegible. Que sí, que no, que en ésta está... Parecería que una elección no
puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir
la transforma en otra cosa".
Julio Cortázar, Rayuela.
9.2.12
"Sé que mi misión es hacer buenos discos. Mi misión la tengo que fundamentar con mi propia existencia".
Luis Alberto Spinetta
(1950 - 2012)
19.1.12
Yo no sé mentir sobre mí mismo, sobre el precio de mis mercancías, como lo saben hacer todos. Los hombres mienten hasta para repetir una conversación que acaban de sostener. Yo, ni entonces. Cuando se discute, cedo siempre, porque no me disgusta dejar complacidos a los demás. Le doy importancia a lo que escribo, no a lo que hablo. Además, fácilmente se me convence (en esto no hay nadie, nadie que se me parezca) de que me he equivocado. Cuando me censuran, me informo de las censuras con cierto interés científico y puro.
Alguna vez, a mis pasiones se mezcló la pereza, en su aspecto de voluptuosidad. Y entonces mis pasiones me dominaron.
Sin mi timidez, yo sería el más libre de los hombres, y no hubiera dado sitio preferente en mi vida a tal o cual semiaudacia pasajera.
De un momento a otro, el mundo me parece totalmente distinto. Un gesto, una palabra de mi interlocutor me hacen plenamente desgraciado o feliz. Y, con conocerme esta condición, soy tan perezoso que no sé cambiar de sitio cuando estoy melancólico, que sería el remedio seguro. (Nunca lo he probado.)
Alguna vez, a mis pasiones se mezcló la pereza, en su aspecto de voluptuosidad. Y entonces mis pasiones me dominaron.
Sin mi timidez, yo sería el más libre de los hombres, y no hubiera dado sitio preferente en mi vida a tal o cual semiaudacia pasajera.
De un momento a otro, el mundo me parece totalmente distinto. Un gesto, una palabra de mi interlocutor me hacen plenamente desgraciado o feliz. Y, con conocerme esta condición, soy tan perezoso que no sé cambiar de sitio cuando estoy melancólico, que sería el remedio seguro. (Nunca lo he probado.)
Alfonso Reyes, La casa del grillo.
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